Llega el fin de semana, el calor del Garraf aprieta y lo único que te apetece es un chapuzón refrescante. Pero al destapar la piscina, te encuentras con la gran decepción: el agua está blanquecina, lechosa, turbia. Es un problema frustrante y muy común, especialmente durante los meses de verano en zonas como Cunit o Sitges.
La buena noticia es que, en la mayoría de los casos, tiene fácil solución. El agua turbia es simplemente una señal de que algo en el equilibrio de la piscina se ha perdido. En esta guía te explicamos las causas y te damos el plan de acción definitivo para recuperar la transparencia y volver a disfrutar de tu piscina.
¿Por qué se enturbia el agua de tu piscina? Las 4 causas clave
La turbidez aparece por la acumulación de millones de pequeñas partículas en suspensión que el filtro no puede retener. Generalmente, esto se debe a uno o varios de estos cuatro motivos:
1. Desajuste en los niveles químicos
Es la causa más habitual. Si el pH está demasiado alto (por encima de 7,6), el cloro pierde gran parte de su eficacia desinfectante. Del mismo modo, un nivel de cloro libre demasiado bajo permite que bacterias y algas comiencen a proliferar, «cargando» el agua de impurezas.
2. Problemas con la filtración
El sistema de filtrado es el pulmón de la piscina. Si la arena del filtro está sucia o apelmazada, o si no se filtra el tiempo suficiente (en verano, se necesitan entre 6 y 8 horas diarias como mínimo), las partículas no se eliminarán correctamente y el agua se enturbiará.
3. Exceso de materia orgánica
Hojas, insectos, polen, polvo del ambiente e incluso los restos de cremas solares de los bañistas introducen una gran cantidad de suciedad en el agua. Si no se retiran a diario, sobrecargan el sistema y consumen el cloro rápidamente.
4. Bañistas, lluvias o altas temperaturas
Un uso intensivo de la piscina, una tormenta de verano o una ola de calor pueden alterar bruscamente el equilibrio químico, provocando una turbidez repentina.
Solución: recupera el agua cristalina en 5 pasos
Si te enfrentas a una piscina turbia, no te preocupes. Sigue este protocolo paso a paso para devolverle su claridad:
Paso 1: Analiza el agua
Usa un kit de análisis (tiras, gotas o digital) para medir los dos valores fundamentales: el pH (ideal entre 7,2 y 7,6) y el cloro libre (ideal entre 1 y 3 ppm).
Paso 2: Corrige el pH
Este es el paso más importante. El cloro no funcionará bien si el pH no es correcto. Si está alto, añade un reductor de pH (minorador). Si está bajo, un incrementador. Pon siempre la filtración en marcha y deja que el producto se reparta por todo el vaso durante un par de horas.
Paso 3: Realiza una cloración de choque (supercloración)
Con el pH ya ajustado, es hora de desinfectar en profundidad. Añade dicloro granulado (cloro de choque) siguiendo las dosis del fabricante para el volumen de tu piscina. Mantén la filtración funcionando de forma continua durante las siguientes 24 horas.
Paso 4: Usa un floculante o clarificante
Al día siguiente, muchas de las partículas seguirán en suspensión. El floculante las agrupa, haciéndolas más pesadas para que caigan al fondo. Sigue las instrucciones del producto (normalmente se aplica con la filtración parada y se deja actuar toda la noche). A la mañana siguiente, pasa el limpiafondos manual en modo vaciado para expulsar toda la suciedad depositada.
Paso 5: Limpia el filtro a fondo
Todo el esfuerzo anterior no servirá de nada si el filtro está sucio. Realiza un contralavado (backwash) a fondo del filtro de arena para expulsar todas las impurezas retenidas. Si es de cartucho, sácalo y límpialo con agua a presión.

¿Has seguido los pasos y el agua sigue turbia?
A veces, el problema es más profundo: arena del filtro para cambiar, presencia de metales, algas resistentes o un equipo de filtración obsoleto. Si el problema persiste, es el momento de un diagnóstico profesional. En Jardivida analizamos tu caso y te damos una solución definitiva.
El mejor truco: cómo evitar que el agua se vuelva a enturbiar
La prevención es tu mejor aliada. Para mantener el agua perfecta, basta con una rutina sencilla:
- Analiza y corrige el pH y el cloro dos veces por semana en verano.
- Limpia la superficie (hojas) a diario y el fondo una vez por semana.
- Filtra el agua cada día el tiempo necesario.
- Limpia el filtro (contralavado) semanalmente.
Un mantenimiento constante es la garantía para tener una piscina siempre a punto, con un agua limpia, clara y segura para toda la familia.



