La poda del olivo: la guía completa para un árbol sano y productivo

Aprende todo sobre la poda del olivo en nuestra guía completa. Te explicamos cuándo es el mejor momento, cómo hacerlo paso a paso y las diferencias entre la poda ornamental y la de producción.

El olivo es mucho más que un árbol en el paisaje del Garraf y Baix Penedès; es el alma de nuestros jardines, un símbolo de resistencia y belleza mediterránea. Su tronco plateado y retorcido cuenta historias, y su copa, si se cuida con esmero, nos regala sombra, estética y, por supuesto, sus preciadas aceitunas. Pero para que un olivo prospere y exprese todo su potencial, necesita una conversación anual con su cuidador: la poda.

Podar un olivo no es simplemente cortar ramas. Es una labor que combina técnica, observación y un profundo entendimiento de su ciclo vital. Una poda correcta puede rejuvenecer un ejemplar viejo, multiplicar su cosecha o convertirlo en una escultura viviente. Una poda incorrecta, en cambio, puede comprometer su salud y dejarlo improductivo durante años.

En esta guía completa, te llevaremos de la mano por el arte y la ciencia de la poda del olivo, para que entiendas no solo el «cómo», sino el «porqué» de cada corte.

El calendario: cuándo podar el olivo (y cuándo NO)

La pregunta más importante de todas. Elegir el momento adecuado es el 50% del éxito de la poda.

El momento ideal: el letargo invernal finalizando (Febrero – Abril)

La ventana de poda óptima en nuestra zona climática va desde finales de febrero hasta principios de abril. La razón es puramente estratégica:

  1. El riesgo de heladas fuertes ha pasado: Podar antes expondría los cortes frescos a bajas temperaturas que pueden dañar los tejidos y provocar grietas en la madera.
  2. El árbol aún no ha «despertado»: La savia todavía no circula con fuerza (parada vegetativa), por lo que el árbol sufre menos estrés. El corte es más limpio y la pérdida de energía, mínima.
  3. Cicatrización rápida: Al podar justo antes de la brotación de primavera, el árbol utilizará toda su energía emergente para cicatrizar las heridas rápidamente, minimizando el riesgo de entrada de enfermedades.

Los momentos prohibidos: otoño y pleno verano

  • Jamás en otoño o principios de invierno: Las heridas de la poda permanecerían abiertas durante los meses más fríos y húmedos, convirtiéndose en la puerta de entrada perfecta para hongos y enfermedades como el repilo o la tuberculosis del olivo.
  • Nunca en pleno verano: Podar con altas temperaturas somete al árbol a un estrés hídrico y energético brutal. Además, la eliminación de hojas reduce su capacidad de hacer la fotosíntesis en el momento de máxima actividad.

Principios fundamentales: la filosofía de la poda del olivo

Antes de coger las tijeras, hay que entender dos refranes clásicos de la sabiduría popular que resumen perfectamente los objetivos de la poda:

«Un pájaro debe poder volar a través de la copa del olivo sin tocarse las alas».

Este dicho ilustra la necesidad de una copa aireada. La buena circulación de aire previene enfermedades fúngicas y permite que la luz penetre en el interior del árbol.

«El olivo produce en la madera del año anterior».

Esta es la clave técnica. Las aceitunas crecen en las ramas que se desarrollaron la primavera pasada. Por tanto, el objetivo de la poda de producción no es cortar sin más, sino fomentar una renovación constante de estas ramas fructíferas.

Tipos de poda: un objetivo para cada árbol

No todos los olivos se podan igual. El objetivo final determina la técnica a aplicar.

1. Poda ornamental: esculpiendo la belleza mediterránea

En muchos jardines de Sitges o Calafell, el olivo es el punto focal estético. Aquí, la producción de aceitunas es secundaria.

  • Objetivo: Controlar el tamaño, potenciar una forma bonita (redondeada, aparasolada) y mantener una densidad de hojas agradable.
  • Técnica: Es una poda más ligera y frecuente. Se realiza un pinzado o recorte de las ramas exteriores para mantener la forma deseada, similar a la técnica de un bonsái pero a gran escala. Se sigue abriendo el centro para mantener la salud del árbol, pero el enfoque es puramente visual.

2. Poda de producción para aceituna de mesa

  • Objetivo: Conseguir aceitunas de gran calibre y calidad, aunque la cantidad total sea menor.
  • Técnica: Es una poda más selectiva. Se realiza un aclareo más intenso de las ramas fructíferas, dejando menos ramas pero con mejor exposición solar y más espacio. Esto fuerza al árbol a concentrar su energía en menos frutos, haciéndolos más grandes y carnosos. Se suele mantener el árbol a una altura que facilite la recolección manual.

3. Poda de producción para aceite

  • Objetivo: Maximizar la cantidad de aceitunas y su contenido graso. La variedad Arbequina, muy común en nuestra zona, responde fantásticamente a este tipo de poda.
  • Técnica: El foco principal es la penetración de la luz. Se busca que cada hoja del árbol reciba sol en algún momento del día. Se abren «ventanas» en la copa y se eliminan las ramas verticales («chupones») que sombrean el interior. Se busca un equilibrio constante entre madera vieja y ramas nuevas productivas.

4. Poda de renovación (para olivos viejos o abandonados)

A veces nos encontramos con olivos centenarios que han sido abandonados y ya no producen. La poda de renovación es drástica pero efectiva. Consiste en realizar un corte muy severo del tronco o las ramas principales para estimular el nacimiento de nuevos brotes desde la base, rejuveneciendo completamente el árbol en un ciclo de 2 a 3 años.


Cada olivo es un mundo. ¿Necesitas ayuda profesional?

La poda de un olivo, especialmente si es un ejemplar maduro o con un objetivo específico (ornamental, producción), requiere conocimiento y experiencia. Una poda bien hecha es una inversión en su futuro.


Cómo podar: la técnica básica paso a paso

Independientemente del tipo de poda, el orden de las operaciones suele ser el mismo. Siempre con herramientas limpias y bien afiladas (tijeras, serrucho, motosierra si es necesario).

  1. Observación: Antes de cortar, rodea el árbol. Obsérvalo desde la distancia para entender su estructura general, densidad y equilibrio.
  2. Limpieza y saneamiento: Es lo primero. Elimina todas las ramas secas, rotas o visiblemente enfermas. Corta también los «chupones» que crecen verticales desde las ramas principales y las ramas que se cruzan o rozan entre sí.
  3. Aclarado de la copa: Ahora empieza el trabajo de «abrir» el árbol. Se eliminan algunas de las ramas más grandes que crecen hacia el interior para permitir que la luz y el aire penetren en el centro. Aquí se aplica el dicho del «pájaro volando».
  4. Poda de fructificación: Finalmente, se trabaja en las ramas más finas. Se eliminan las ramas que ya dieron fruto el año pasado (quedan «agotadas») para dejar espacio a las nuevas que fructificarán esta temporada.

Recuerda hacer siempre cortes limpios y en bisel, justo por encima de una yema o de la inserción con otra rama, sin dejar tocones que puedan pudrirse.

La poda es un acto de respeto y cuidado que nos conecta con los ciclos de la naturaleza. Un olivo bien podado no es solo un árbol más sano y productivo; es una escultura viva, un tesoro en nuestro jardín de Cunit, que nos seguirá dando alegrías durante décadas.